Si usted es un veterano usuario de X o “Twitter”, para los nostálgicos, sabe muy bien que la plataforma dio un cambio bastante drástico hace años para convertirse en un verdadero “campo de batalla”, no con armas, sino con palabras (o todo tipo de palabras, debo decir).
A pesar de que todas las plataformas sociales son propensas a confrontaciones, X es el “niño símbolo” de los espacios digitales de confrontación constante. El algoritmo de X permite que personas desconocidas entre sí puedan opinar sobre un tema, creando una dinámica donde los usuarios interactúan cada vez menos con personas que realmente conocen.
La red social anunció que busca “bajarle dos” a esa dinámica con un ajuste en su algoritmo para dar mayor visibilidad a los comentarios de personas que ya tienen una conexión con quien publica; es decir, más interacción entre personas que se siguen y menos entre desconocidos. Les explico la lógica: la crítica agresiva que puede surgir entre desconocidos es menos probable entre personas que tienen algún tipo de conexión, por lo que, cuando un usuario abra una conversación y quiera opinar, debería ver respuestas más “civilizadas” que propicien seguir esa misma línea y reduzcan la posibilidad de discusiones innecesarias.
Los cambios propuestos en X no significan que se busque eliminar opiniones diferentes; solo pretenden mejorar la calidad de las conversaciones. Otras plataformas, como Facebook, cuentan con herramientas para limitar quién ve las publicaciones y controlar quién puede comentar.
A pesar de los esfuerzos, el factor humano es quien determina el tono de una conversación.
Buena suerte, X.














