Cuando entramos a aplicaciones como Facebook, Instagram o TikTok, vemos una secuencia de contenidos basada en nuestras búsquedas, reacciones, relaciones y tiempo de consumo. Los famosos algoritmos aprenden qué contenidos nos mantienen más conectados, cuáles buscamos y ante cuáles reaccionamos. El sistema identifica qué capta nuestra atención y nos ofrece contenidos similares, aunque no necesariamente sean los que estamos buscando.
Así llevamos años utilizando las redes sociales.
Pero ¿qué tal si pudiéramos “prender y apagar” el algoritmo para que estas plataformas mostraran exactamente lo que queremos?
El Gobierno australiano sorprendió esta semana al proponer que sea el usuario quien controle lo que ve en sus redes sociales. La medida, dirigida a usuarios mayores de 16 años, fue presentada por el Gobierno encabezado por el primer ministro Anthony Albanese. Forma parte de su iniciativa “My Feed, My Way” y sería supervisada por la oficina del Comisionado de Seguridad Digital de Australia (eSafety Commissioner).
¿Cómo funcionaría?
Como se trata de una propuesta, todavía no se han realizado pruebas sobre cómo se podría “prender y apagar” el algoritmo de una red social. Sin embargo, se han presentado detalles importantes para el usuario: las plataformas tendrían que informar cuando el contenido sea seleccionado mediante algoritmos, ofrecer una opción visible para activar o desactivar las recomendaciones personalizadas y conservar la configuración elegida.
Al desactivar estas recomendaciones, el usuario vería el contenido de las cuentas que decidió seguir. Además, las plataformas tendrían que comunicar a la oficina del Comisionado cómo aplicaron estas medidas.
Aunque Estados Unidos estudia y aplica restricciones estatales sobre los algoritmos dirigidos a menores, y en el ámbito federal se han presentado propuestas como la Kids Online Safety Act (KOSA) y la Kids Off Social Media Act (KOSMA), el país no cuenta con una ley federal que garantice a todos los usuarios el derecho a utilizar las redes sociales sin recomendaciones personalizadas. La propuesta australiana tendría, por tanto, un alcance más amplio que las medidas estadounidenses actuales.
Aunque veamos esta iniciativa como una medida que impacta a un país lejano, no debemos olvidar que bien podría tener repercusiones a este lado del mundo.














