Mientras el mundo comienza a entender las ventajas de la conexión 5G, la industria de telecomunicaciones ya trabaja en su reemplazo. El desarrollo de la nueva generación, 6G, comenzó de manera formal en laboratorios, universidades, organismos internacionales y empresas del sector como Ericsson, Nokia, Samsung, Qualcomm y otras, que están invirtiendo en investigación para definir cómo será la próxima década de conectividad.
A pesar de que el 5G sigue expandiéndose, se espera que el 6G esté listo para 2030. Aunque todavía faltan varios años para su implementación, el trabajo técnico, regulatorio y científico ya está en marcha en distintos frentes.
El 5G se presentó como una revolución en comparación con el 4G, con mayor velocidad, menor latencia y capacidad para conectar millones de dispositivos de forma simultánea. El 6G, por su parte, buscará integrar la inteligencia artificial dentro de la red; es decir, además de transmitir datos, podrá optimizarse en tiempo real, gestionar recursos al instante y adaptarse dinámicamente al tráfico.
Un detalle muy importante es que la conexión no dependerá únicamente de torres terrestres: satélites y plataformas aéreas, como globos o drones, podrían integrarse directamente en la red. La conexión podrá elegir automáticamente la mejor plataforma para la transmisión de datos.
Faltan varios años y mucho puede cambiar. Solo nos toca esperar.














