Puntos clave:
• Los perros y gatos deben tener acceso continuo a agua potable fresca y almacenada de forma segura.
Las caminatas deben realizarse en las horas más frescas y las mascotas deben permanecer protegidas del sol y del calor.
• Jadeo ininterrumpido, salivación excesiva, debilidad, desorientación, vómitos o pérdida de conciencia pueden indicar un golpe de calor.
La sequía y el racionamiento de agua que atraviesa Puerto Rico obligan a los tutores de perros y gatos a ajustar sus rutinas de cuidado, priorizando la hidratación y la protección frente a las altas temperaturas. La Dra. Karina Rosa, especialista de comunicación científica de Royal Canin Puerto Rico, destacó que “la prevención y la observación científica son nuestras mejores herramientas” para proteger el bienestar de los animales de compañía.
1. Hidratación constante y precisa: Se recomienda reservar agua potable exclusivamente para las mascotas y almacenarla en recipientes limpios, desinfectados, tapados y protegidos de la radiación solar directa. Los perros y gatos deben tener acceso a agua limpia y fresca las 24 horas, mientras que la cantidad requerida depende de factores como peso, edad, actividad física, tipo de alimentación y temperatura ambiental. Si las autoridades emiten alertas de seguridad sobre el agua de grifo para consumo humano, deben aplicarse las mismas restricciones y precauciones a las mascotas.
2. Protección contra el calor y ajuste de actividad: Los animales que permanecen en patios, balcones o terrazas deben contar con sombra estructural y ventilación constante. Las caminatas y ejercicios deben programarse para las primeras horas de la mañana o el final de la tarde, evitando los periodos de mayor radiación solar. También se recomienda verificar la temperatura del asfalto con la palma de la mano antes de salir para prevenir quemaduras en las almohadillas plantares.
3. Higiene adaptada para el ahorro de agua: Cuando sea necesario espaciar los baños tradicionales para conservar agua, se puede recurrir al cepillado frecuente, champús en seco y toallitas húmedas formuladas específicamente para uso veterinario. El comunicado advierte que no deben utilizarse champús, alcohol, fragancias ni aceites esenciales formulados para humanos, debido al riesgo de alterar el pH de la piel y provocar problemas dermatológicos.
4. Monitoreo dermatológico y grupos vulnerables: El calor extremo y la humedad ambiental pueden desencadenar o agravar problemas dermatológicos. Por ello, se recomienda vigilar la aparición de enrojecimientos, rascado constante o alteraciones en el pelaje. También se debe prestar especial atención a cachorros, gatitos, animales de edad avanzada, mascotas con sobrepeso o patologías crónicas y razas braquicéfalas, que tienen menor capacidad de termorregulación.
5. Reconocimiento de señales de alerta — Urgencia veterinaria: Entre los signos de un posible golpe de calor figuran el jadeo rápido e ininterrumpido, salivación excesiva, debilidad extrema, desorientación, encías muy rojas o pálidas, vómitos y pérdida de conciencia. Ante la menor sospecha, se recomienda trasladar inmediatamente al animal a un área fresca, aplicar agua templada —nunca fría o helada— en sus patas y axilas y acudir con urgencia al médico veterinario.














