Después de conducir autos de gasolina prácticamente toda mi vida, pensaba que manejar un vehículo eléctrico sería tan sencillo como sentarme al volante y arrancar.
Con muchas ganas de esta nueva experiencia, tuve la oportunidad de conducir durante varios días la Toyota bZ Woodland 2026, cortesía de Toyota, para preparar esta reseña. Más que probar un vehículo nuevo, fue la oportunidad de aprender y rectificar lo que pensaba había aprendido sobre la movilidad eléctrica.
Esta SUV 100 % eléctrica cuenta con 375 caballos de fuerza, tracción integral (AWD) de serie y una aceleración estimada de 0 a 60 mph en 4.4 segundos, la cifra más rápida para un vehículo Toyota de producción. Incorpora el sistema X-MODE para manejo sobre superficies con menos adherencia, control Grip-Control para desplazamientos a baja velocidad y capacidad para remolcar hasta 3,500 libras.
Sus interiores cuentan con una cabina de gran espacio, una pantalla multimedia de 14 pulgadas compatible con Apple CarPlay y Android Auto de forma inalámbrica, dos cargadores inalámbricos para teléfonos, techo panorámico de cristal, asientos con calefacción, climatización independiente para conductor y pasajero e iluminación ambiental configurable. También incorpora un sistema de audio JBL, llave digital mediante la app de Toyota y el paquete Toyota Safety Sense 3.0, que integra asistencia de mantenimiento de carril, control de crucero con radar, sistema de precolisión con detección de peatones y asistencia para reconocimiento de señales de tránsito.
Otro detalle que llamó mi atención fue el espacio de carga. Con los asientos traseros abajo, la bZ Woodland ofrece hasta 74.3 pies cúbicos de capacidad, una cifra que permite acomodar equipaje, bicicletas o equipo para actividades al aire libre sin mayores complicaciones.
En una experiencia anterior, pagué la novatada de salir a dar una vuelta por la isla con 80 % de carga y sin preocupación de que tendría problema alguno encontrando dónde recargar.
Nada que ver.
Gente, si usted desea adquirir una Toyota bZ Woodland u otro de los modelos eléctricos de Toyota, tenemos que cambiar el “chip” y cambiar la manera de conducir diariamente para realizar tareas cotidianas o disfrutar un viaje durante el fin de semana.
Un vehículo eléctrico requiere otra planificación. La ruta, la distancia, el tráfico, el uso del aire acondicionado y la ubicación de los puntos de carga forman parte de la experiencia.
La bZ Woodland utiliza el conector NACS para acceder a estaciones de carga rápida compatibles y puede recuperar del 10 % al 80 % de la batería en alrededor de 30 minutos bajo condiciones ideales. Además, incorpora un sistema de preacondicionamiento de la batería que la lleva a la temperatura adecuada antes de llegar al cargador, con el propósito de reducir el tiempo de recarga. También ofrece la función Plug & Charge, que permite iniciar la sesión de carga en estaciones compatibles sin necesidad de abrir una aplicación o utilizar una tarjeta de acceso.
Hablando de carga, Puerto Rico cuenta con variedad de estaciones; unas son públicas, otras privadas y otras no están en operación. Un error que no quiero que cometa es depender solamente de mapas que no estén al día. Después de esa experiencia, me recomendaron la aplicación Velocicharge, empresa dedicada a la operación de estaciones de carga para vehículos.
Los mapas de la aplicación tienen información actualizada y detalles sobre las estaciones disponibles. Con esa herramienta pude conocer dónde acudir con la Woodland para cargar y seguir mi ruta.
Disfruté mi experiencia conduciendo la bZ Woodland, conociendo los procesos de guiar un auto eléctrico, planificando mi ruta, calculando el millaje y la carga y sabiendo de antemano dónde podría cargar el vehículo para no terminar pagando una grúa.
La lección principal fue entender que cambiar de gasolina a electricidad no significa solamente cambiar de vehículo. Significa cambiar hábitos. Después de varias horas detrás del volante, entendí que la tecnología también exige que el conductor adapte su manera de manejar.
















