Durante décadas, conseguir una entrevista de empleo dependía de un proceso bastante humano: alguien revisaba un currículo, evaluaba la experiencia del candidato, hacía una llamada y decidía si esa persona pasaba a la próxima etapa: la entrevista.
Ese modelo ya cambió.
Hoy, en muchas empresas, la primera mirada ya no viene necesariamente de un reclutador, sino de un algoritmo.
Me explico. Muchas organizaciones utilizan inteligencia artificial para automatizar partes del proceso de selección. La IA puede analizar perfiles profesionales, clasificar candidatos, identificar coincidencias con los requisitos de una posición, generar evaluaciones y participar en algunas de las primeras etapas de una entrevista laboral.
Puede parecer exagerado, pero ya es parte de la transformación del proceso de contratación.
Cuando una empresa publica una posición, los candidatos envían sus currículos mediante un portal de empleo o un “Applicant Tracking System” (ATS). Estos sistemas pueden convertir la información del documento en datos estructurados, como experiencia laboral, títulos académicos, certificaciones e idiomas.
Luego, el sistema compara esos datos con los requisitos de la vacante en busca de coincidencias.
Por ejemplo, una posición de gerente de mercadeo digital puede estar asociada con conceptos como estrategia digital, análisis de datos, SEO y otras competencias. El algoritmo no interpreta el puesto exactamente como lo haría una persona; identifica relaciones entre palabras, conceptos, requisitos y patrones presentes en la información.
Dependiendo de cómo esté configurado el sistema, los candidatos pueden ser clasificados según determinados criterios. Esto permite que los reclutadores concentren su atención en grupos de candidatos que cumplen con los requisitos establecidos.
Incluso existen empresas que utilizan chatbots para realizar preguntas iniciales y recopilar respuestas relacionadas con la posición antes de que intervenga un reclutador.
Entonces entra el elemento humano: los profesionales de recursos humanos utilizan la información generada o clasificada por estos sistemas para continuar con las entrevistas y tomar las decisiones de contratación.
Por eso, preparar un buen currículo ya no consiste solamente en tener una buena experiencia profesional. También significa presentar esa experiencia de forma clara, estructurada y con términos relevantes para la posición.
Tu próximo entrevistador podría ser una persona. Pero antes de llegar a ella, tu currículo quizás tenga que pasar primero por un algoritmo.














