Durante mucho tiempo hemos hablado de la inteligencia artificial como una herramienta capaz de transformar la educación, los negocios, la medicina, los medios de comunicación y prácticamente cualquier industria. Pero hay otra transformación de la que no hablamos mucho y es el hecho de que la IA también está modificando la manera en que se cometen algunos delitos.
Las estafas telefónicas, fraude y sustitución de identidad no son cosa nueva, pero si es nuevo como los delincuentes cuentan ahora con herramientas capaces de crear contenido convincente, personalizar engaños de una manera más rápida y menos complicada.
El FBI incluyó por primera vez una sección específica sobre inteligencia artificial en su informe de delitos en internet correspondiente a 2025. Según la agencia, recibió 22,364 denuncias relacionadas con IA, con pérdidas reportadas cercanas a los $893 millones. Entre las herramientas utilizadas por los estafadores aparecen perfiles falsos, clonación de voces, documentos de identificación y videos manipulados.
De hecho, ¿recuerdan cuando hace algunos meses el Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO) alertó sobre un esquema que utilizaba un video manipulado mediante IA para presentar falsamente al entonces secretario de la Gobernación, Francisco Doménech, promoviendo una supuesta oportunidad de inversión? El material también utilizaba la imagen manipulada de un periodista. La intención era asociar rostros reconocibles con una oferta económica falsa, por lo que estas herramientas pueden utilizarse para fabricar la apariencia de legitimidad.
Como ya sabemos, la inteligencia artificial no se detiene y lamentablemente, tampoco los que la usen para fines criminales. Por eso, uno de los verdaderos retos de los próximos años será a aprender a no confundir lo convincente con lo verdadero.














